fundamental tener en cuenta que para aprender a leer y escribir es necesario poner en marcha procesos cognitivos de alto nivel y de bajo nivel. El conocimiento alfabético (correspondencia letra-sonido y sonido-letra) es un ejemplo de procesos de bajo nivel en la lectura, que deben ir automatizándose con una instrucción adecuada. La planificación de la escritura es un ejemplo de proceso de alto nivel que se debe realizar de manera reflexiva. Al mismo tiempo, varios estudios han demostrado que la instrucción en la lectura puede mejorar la escritura y que ésta, a su vez, puede tener un impacto positivo en el desarrollo de la lectura. Por lo tanto, un uso combinado de la instrucción en las dos habilidades puede ser eficaz para el alumnado y valioso para los educadores, porque les ayuda a centrarse en la prevención y/o la intervención en alumnos con y sin dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Este material está formado por dos cuadernos. El primero de ellos se titula “Conciencia fonológica y lectura de palabras” y consta de tres unidades:

Unidad 1. Actividades de conciencia fonológica.

Unidad 2. Actividades para el refuerzo de la vía subléxica.

Unidad 3. Actividades para el refuerzo de la vía léxica.

El segundo es “Escribiendo narraciones y descripciones”. Consta de dos unidades:

Unidad 1. Aprendemos a planificar narraciones

Unidad 2. Aprendemos a planificar descripciones

 

Autor: Lucía Roldán Prego y Rosa María González Seijas

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